En la plaza de Facatativá todavía se ven los rieles viejos, cubiertos de pasto, del tren que dejó de sonar hace décadas. Cuando le contamos a doña Elvira, vendedora de tinto desde 1988, que el Regiotram llegará hasta aquí, sonríe con calma: "Ojalá alcance a montarme".\n\nDesde Facatativá salen cada madrugada miles de personas hacia Bogotá. La mayoría en bus, muchas de pie, con trayectos que en hora pico se estiran hasta dos horas. La estación terminal del Regiotram, prevista al costado sur del casco urbano, promete llevarlas al centro de Bogotá en menos de una hora, sin trancones y sin transbordos improvisados.\n\nEl alcalde nos cuenta que la estación no solo será un punto de embarque: viene con parqueaderos para bicicletas, integración con las rutas de bus municipal y un pequeño parque lineal. La idea es que llegar al tren sea tan fácil como caminar cinco cuadras.\n\nMientras eso pasa, en los alrededores ya se ven las primeras excavaciones. Los vecinos del barrio Cartagenita se acostumbraron al ruido de las máquinas. "Al principio molestaba, pero uno piensa: es por algo", dice don Hernando, que vive a media cuadra del trazado.\n\nEl reto ahora es que la información llegue clara a cada casa. Por eso, este año se abren las jornadas ciudadanas los sábados en la casa de la cultura: allí puede uno preguntar cualquier cosa, sin cita previa.